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Empresa, familia y futuro

Empresa, familia y futuro

Irene Puyada, gerente del Grupo Sannas y premio AMEDNA a Mejor Empresaria Navarra de 2017, se despide de este bonito año y da la bienvenida a las nuevas premiadas en 2018.

 

Se termina un año precioso, de reconocimiento a mi labor como empresaria, en el que tan solo he cumplido con mi deber.

Con unas breves palabras de despedida quisiera reforzar algunas ideas que expuse el primer día y que sería interesante quedaran para la reflexión, a modo de legado de este año.

Soy empresaria y madre de cinco hijos. Como mujeres, hoy tenemos una gran responsabilidad y grandes desafíos. “Dar vida”, significa forjar a los hijos en y para el trabajo en un mundo que demanda buenos profesionales, al tiempo que descubran que se puede ser feliz en medio del trabajo. Queremos que sean buenas personas, buenos profesionales, puesto que serán los futuros trabajadores y miembros de la sociedad. Y, por ello, tenemos que trasmitirles AMOR, en el más amplio sentido del término, y VALORES FUERTES. Vivir esta dimensión del trabajo es una decisión diaria que ellos deben tomar.

En la familia se enseña a ser generosos. Si no te gusta lo que recibes, revisa lo que das. Enseñemos a compartir el conocimiento y el talento porque así tendrá más valor lo que hacen. Enseñémosles a elegir a las personas que van a formar su entorno; personas optimistas, a las que admiren y de las que puedan aprender. Porque estas van a ser el único diferencial dentro de la industria 4.0.; personas capaces de arriesgar y de sacrificarse por aquello en lo que creen.

Una de las empresarias más importantes de España, la presidenta del Grupo Eulen, María José Álvarez, aseguró hace poco que los jóvenes tienen que ser capaces de sacrificarse porque la empresa no espera, quien esté a su frente “debe saber que se lo juega todo y que, si fracasa, no cabe otra que levantarse y empezar de nuevo”. Una demanda que ha contrapuesto con una generación “que no quiere arriesgarse ni sacrificarse, cuando la empresa no se puede hacer si no hay riesgo y sacrificio. La ilusión es imprescindible porque trabajar solo por el salario debe de ser durísimo”.

En la familia, han de vivir una relación respetuosa entre hombre y mujer. La igualdad entre hombres y mujeres les ayudará a conciliar la vida laboral y familiar. En este campo debemos aprender mucho y entender que este cuidado compartido favorece a la familia, porque solo desde este núcleo van a proyectarse en lo laboral, en lo social, etc. La familia debe estar atendida por un núcleo fuerte, indiviso. Una roca que trabaje en equipo. Un matrimonio fuerte que se construye con fe, compromiso y admiración. Tenemos que hacer mejor a los miembros de la sociedad y lo conseguiremos a partir de la familia y en el trabajo.

Animo a todas las madres de familia a cumplir este reto maravilloso porque estoy segura que dará frutos maravillosos en las siguientes generaciones. ¡Lo necesitamos!

Me despido de este extraordinario año 2018, dando paso a dos mujeres ejemplares, Laura Arzoz, de Distribuidora Navarra de Pinturas, y Ana Goyén, de Ingeteam, que nos dejarán también su legado para que todas avancemos. 

 

Fuente imagen: Javier Sesma.

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