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¿Cuándo empezar con la ortodoncia?

¿Cuándo empezar con la ortodoncia?

Una de las dudas más frecuentes tiene que ver con cuál es la edad más adecuada para comenzar con el tratamiento ortodóncico. Aunque la edad adecuada varía según el tipo de problema y su gravedad, la primera revisión con el ortodoncista debería hacerse a una edad temprana. La Sociedad Americana de Ortodoncistas recomienda que esta se haga a los seis años.

En Sannas apostamos siempre por la prevención como parte de la odontología del futuro. La ortodoncia temprana forma parte de los tratamientos preventivos que evitarán otros más agresivos posteriormente.

Este tipo de ortodoncia preventiva detecta futuros problemas cuando el paciente todavía es un niño. Como los dientes y las mandíbulas no están completamente formadas, la corrección es más sencilla. De esta forma se pueden prevenir esos problemas futuros más serios y, además, reducir el tiempo del tratamiento de ortodoncia posterior. Por este motivo, en Sannas incluimos la visita del ortodoncista en las revisiones del PADI a partir de los seis o siete años.

Gracias a la ortodoncia temprana se favorece un correcto crecimiento y un desarrollo de la mandíbula adecuado. Además, es posible corregir los hábitos de succión o deglución. En algunos casos, incluso se puede evitar la necesidad de brackets o la cirugía de los maxilares si se diagnostica a tiempo. Otra de las ventajas es que se crea espacio o se mantiene el hueco necesario para los dientes definitivos que aún no han salido. La ortodoncia temprana también podría reducir o eliminar problemas respiratorios o del habla. Además, es posible corregir la compresión del maxilar superior proporcionando expansión y una correcta relación entre el maxilar y la mandíbula. Por último, reduce el riesgo de sufrir un traumatismo de los dientes prominentes.

Según la Asociación Americana de Ortodoncistas, hay algunos indicadores que pueden hacer sospechar acerca de la necesidad de ortodoncia temprana:

  • Perdida temprana o muy tardía de dientes de leche
  • Dificultad para masticar
  • Respirador bucal (no puede cerrar los labios)
  • Mordida abierta, profunda o cruzada
  • El niño tiene hábito de chuparse los dedos
  • Dientes apiñados o en mala posición
  • Dificultad para hablar
  • Maxilares desviados
  • Mandíbula protruida (hacia adelante)
  • Morderse frecuentemente los cachetes
  • Dientes salidos
  • Asimetría facial
  • Desgaste de los dientes (aprietan y suenan los dientes)

En Sannas las visitas del PADI incluyen la revisión por parte del ortodoncista. Esto permite detectar los problemas cuanto antes.

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